La gastronomía navideña ¿Qué nos aporta?

 

La Navidad tiempo de seres queridos, ilusión, magia y tradiciones… y ¡de buena comida! Las mesas se visten de gala  con la mejor vajilla, el mantel de la abuela tejido a mano, y claro está, las delicatessen más exquisitas, y en abundancia, para celebrarlo.

 

Es evidente, la comida en estas fechas toma un papel relevante. Seguramente llevamos un mes ya pensando y planeando qué preparar, un aspecto íntimamente ligado a la tradición aunque con notas más modernas, los típicos: pavo relleno, canelones, caldo con cocido, cochinillo o cabrito asados, besugo, marisco, turrón, mazapán, jamón ibérico… ¡Todo de lo bueno, lo mejor!

 

Des del punto de vista nutricional, suelen ser días de excesos. ¿Sabías que Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, los españoles ganamos una media de 3 kg durante las fiestas navideñas?  La calma de las comidas, entre charlas, hace que quizás se coma más cantidad de la habitual, esto sumado a la oferta de alimentos irresistibles, que apetecen, y a largas sobremesas regadas de dulces y bebidas… pueden ser factores detonantes.

 

Además son días en los que el equilibrio nutricional suele perderse: por un lado, hay un exceso de alimentos proteicos y de grasas; y por otro lado, no hay lugar para verduras y hortalizas, así como para la fruta. Por eso, des de aquí, hacemos una llamada a incluirlas en los menús navideños, hay opciones muy sabrosas y festivas para añadirlas. Por ejemplo: un entrante de higos con jamón serrano Argal, una ensalada con granada, unos espárragos trigueros para acompañar el cabrito, un aguacate relleno de marisco y hortalizas, unos montaditos de calabacín y berenjena a la plancha con mozarela y olivada; y como postre antes del turrón, una ensalada de frutas cítricas y frutos rojos, un milhojas de piña fresca con salsa de kiwi… Ideas hay mil y seguro que apetecen también, como ves ¡planificar unas fiestas saludables es posible!

 

Los dulces en el postre merecen un capítulo aparte, aquí llegan más tentaciones: turrones, bombones, mazapán, polvorones… pura energía a base de azúcar, frutos secos y grasas. Toma porciones pequeñas y con moderación.

 

Para finalizar, sólo mencionar que debemos intentar no excedernos en el menú navideño, es decir, comer por el apetito y no por la apetencia, lo cual no es sinónimo de no poder disfrutar de platos típicos, simplemente se trata de no sobrellenarnos. Y ten en cuenta la “moderación” ¡será de gran ayuda!