Las semillas: chía, lino, pepitas calabaza, sésamo… ¿que nos aportan?

 

Las semillas son tendencia, muchos son los artículos que promueven su consumo por sus propiedades nutricionales, ¿sabemos lo que nos aportan exactamente? Es importante destacar que ya ingerimos diferentes semillas sin darnos cuenta, como por ejemplo las del kiwi, las de los higos o las del tomate. Asimismo hemos oído hablar de la chía, el lino o del sésamo… ¿qué debemos tener en cuenta?

 

Hay muchos tipos, ahora de moda es muy fácil encontrarlas en los lineales de supermercados y de tiendas especializadas, las más populares cómo la chía, las de sésamo, las de amapola o de hinojo, las de lino… y las clásicas como las de girasol o de calabaza… Ya sean como ingrediente o añadidas a panes, cereales, müesli, yogures… suman propiedades nutricionales así como textura y sabor. ¡Han llegado para quedarse!

 

Desde el punto de vista nutricional cabe destacar que ¡sí! es cierto que son alimentos repletos de nutrientes. Por lo general, destacan por su alto contenido en fibra.

 

La fibra es un nutriente imprescindible para nuestra salud intestinal. Además de en las semillas, nuestra principal fuente son los alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales enteros)  y a pesar de no ser asimilada por nuestro organismo, posee unos beneficios muy interesantes e importantísimos. La principal característica de la fibra es que no se puede digerir, así algunos microorganismos intestinales la fermentan parcialmente produciendo sustancias beneficiosas para el organismo; asimismo ayuda en la mejora del tránsito intestinal, retrasa la asimilación de azúcares de la dieta y tiene efecto saciante, entre otras.

 

Entre sus propiedades, las semillas destacan también por su aporte de grasas saludables del tipo omega 3 y 6, así como son fuente de variadas vitaminas con función antioxidante, y minerales como el calcio, el magnesio o el hierro…

 

Ahora bien, hay que tener en cuenta que las semillas deben masticarse muy bien, o incluso molerlas, para romper la cáscara (algunas veces muy dura) y aprovechar todos sus nutrientes, sino pasarán enteras por nuestro tubo digestivo. Algunas semillas como las de chía es recomendable dejarlas en remojo antes de tomarlas, por ejemplo ponerlas en leche o en un yogur la noche anterior es una buena idea que ayudará.

 

Todas ellas se pueden incluir en nuestra dieta del día a día de una forma muy fácil: en forma de tentempié, espolvoreadas en ensaladas, en batidos, en yogures, con cereales o frutas, en cremas de verduras, etc.  Algunos ejemplos:

–              Sándwich de pan de cereales y semillas de amapola con pechuga de pavo Bonnatur de Argal , lechuga y tomate

–              Yogur natural con plátano troceado y semillas de lino

–              Pudín de chía con leche de coco y frutos rojos

–              Ensalada verde con queso de cabra  y pipas de girasol

–              Crema de calabaza con virutas de jamón serrano Argal y semillas de sésamo

 

¡Que las disfrutéis!