¿Cómo tomar los embutidos para apreciar todas sus propiedades?
Los embutidos son un alimento clásico, muy versátil, con mucha variedad, fuertemente arraigado a muchas culturas, que se obtienen generalmente mediante la mezcla de carnes (generalmente de cerdo) y especies. Son alimentos que, por su frecuente contenido en grasa, no gozan de muy buena fama, aunque esto depende mucho también de la calidad de los embutidos que se elijan, de cómo se combinen o de la frecuencia con la que se consuman.
Los embutidos pueden clasificarse en diferentes tipos. Los primeros, los cocidos, en los que se cuece la carne, ya sean el jamón o el pavo cocido, cómo la mortadela, los fiambres o las salchichas, por ejemplo. Estos deben mantener-se siempre refrigerados hasta el momento de consumo, menos las salchichas que se deben calentar antes, idealmente en agua hirviendo, para poder apreciar todo su sabor. De este tipo, debemos primar en nuestro consumo el jamón o el pavo cocido de calidad como la gama Bonnatur de Argal, ricos en proteínas y de bajo contenido graso.
El segundo tipo, los embutidos curados, como el lomo, el chorizo, el salchichón, el fuet… incluso el jamón serrano (sin ser exactamente un embutido…), deben guardarse si están lonchados en el refrigerador. Para estos, es ideal abrir el envase unos 20 o 30 minutos antes de su consumo, para que recuperen sus aromas y degustarlo en unas condiciones óptimas. Durante ese espacio de tiempo éstos deberán “sudar”, y para hacerlos más gustosos deberán alcanzar entre 20º y 25 ºC. Las grasas son los vehiculizadores del sabor, y si estas están a una temperatura más parecida a la de nuestra boca, podremos apreciar mucho mejor su gusto y otras características sensoriales.
Debemos tener en cuenta, primar para nuestro consumo los productos de charcutería curados más ligeros, como el lomo o el jamón serrano, siempre quitando la grasa visible, ya sea en su versión clásica o en su versión ibérica, en la que el perfil de grasas es más saludable. Debemos dejar para un consumo ocasional y moderado los que tienen más grasa.
Y finalmente, el tercer tipo, los frescos cómo las salchichas, la chistorra, la butifarra o el chorizo fresco… es ideal cocinarlos a la plancha, al horno o a la parrilla… para favorecer que pierdan parte de su grasa, y apreciar así todo el sabor de su carne y especias.




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