¿No puedes dormir bien? Hoy te explicamos algunos trucos para combatir el insomnio.

Son muchas las personas a las que les cuesta conciliar el sueño o mantenerlo durante toda la noche. Con el ritmo de vida actual, largas jornadas (laborales y domésticas) que retrasan cada vez más la hora de ir a la cama, el estrés generado durante el día, el uso de las redes sociales y otras distracciones…, se nos hace difícil poder desconectar y poder disfrutar de las horas y de la calidad adecuada de descanso que nuestro cuerpo necesita para poder recargar pilas y sentirnos mejor.

Si quieres dormir bien, debes saber que una correcta alimentación ayuda muchísimo a regular el sueño, lo que comes durante la última parte del día, y sobre todo en la cena, puede repercutir de manera positiva. Paralelamente el sueño tiene una gran influencia sobre nuestras opciones dietéticas. Según diversos estudios, las personas que peor duermen tienden a comer una mayor cantidad de alimentos ricos en energía (como las grasas y carbohidratos refinados), así como de consumir menos porciones de fruta y verdura. Debemos cenar ¡equilibradamente!

Es cierto que, como comentábamos antes, no se ha de comer demasiado durante la cena pero tampoco se ha de pasar al otro extremo, así evitaremos despertar a media noche con ganas de comer algo ¡cenar no engorda!. Por otro lado, es importante también intentar comer un par o tres horas antes de ir a la cama, para dar tiempo a nuestro organismo a hacer una buena digestión y así facilitar el descanso. Es muy recomendable también evitar las bebidas alcohólicas antes de ir a dormir y reducir la ingesta de bebidas estimulantes que contengan cafeína, lo ideal sería dejar de tomarlas a partir del mediodía.

Existen una serie de alimentos que, a algunas personas, pueden servirles para favorecer el sueño. Estos alimentos son ricos en triptófano, un aminoácido necesario para la producción de serotonina, la “hormona del bienestar”. Aunque no hay estudios concluyentes, un buen ejemplo serían los alimentos ricos en proteínas como las carnes magras, los huevos, el pescado, o los frutos secos, la leche, el plátano, los cereales… Así cómo algunas infusiones de tila, melisa o valeriana que pueden tener propiedades relajantes.

Una cena de ejemplo para facilitar la digestión y favorecer el descanso podría ser: a modo de entrante una crema de calabaza; como segundo una tortilla francesa con jamón cocido Bonnatur de Argal y un poco de pan de nueces con pulpa de tomate y aceite de oliva; y a modo de postre una cuajada con nueces, que podemos finalizar con una infusión relajante. Y… ¡buenas noches!