El esquema del plato equilibrado, una guía útil para ordenar tus comidas

La alimentación equilibrada es de por sí variada, en ingredientes y en preparaciones, para aprovechar la riqueza de un gran abanico de alimentos, cada uno con sus propiedades especiales. Hay muchas guías para entender en qué consiste, seguro que conocéis diferentes pirámides de los alimentos, en las que se dibuja de manera gráfica los alimentos, dándose más importancia a los que están en la base, explicando las raciones diarias y la frecuencia de consumo de los alimentos. Como puede parecer difícil traducir la pirámide al día a día, os queremos explicar la guía del plato equilibrado, que os ayudará a saber qué ingredientes debemos añadir a nuestras comidas principales. ¡A ver qué os parece!

Una dieta equilibrada, además de lo explicado anteriormente, debe ser suficiente y adaptada a tus necesidades y características (edad, sexo, actividad física, horarios de trabajo o estudios…). También tiene que ser variada, ya que a más diversidad de alimentos, más aporte de diferentes nutrientes obtendrás.

Una herramienta muy gráfica para seguir una correcta alimentación es la del Plato equilibrado o Healthy Plate. Este esquema pretende mostrar los alimentos que debes tomar en cada comida principal para que sea adecuada y bien proporcionada. Se trata de dividir visualmente tu plato en 4 porciones.

De las 4 porciones iguales en las que hemos fraccionado el plato, primero, ocuparemos dos cuartos (la mitad) de este, con el grupo de las verduras u hortalizas, que destacan por su alto contenido en vitaminas, minerales y fibra. En segundo lugar, llenaremos otro cuarto del plato con el grupo de las féculas, mejor en grano entero, (pan, pasta, arroz, legumbres, patata… y todos sus derivados) que son ricos en hidratos de carbono complejos, una gran fuente de energía. Y finalmente, el último cuarto lo ocuparan los alimentos proteicos magros (carne y derivados como los embutidos magros como el jamón cocido Bonnatur de Argal, pescado o huevos). Acompañarán el plato: el aceite de oliva virgen, la fruta, algún lácteo bajo en grasa (como el yogur) y agua como bebida.

Un ejemplo: unas verduras al vapor (brócoli, pimientos de colores, judía verde redonda, zanahoria…) salteadas con un poco de jamón serrano Argal, una guarnición de cuscús, y una porción de salmón a la plancha. A modo de postre un yogur con frutos rojos y como bebida agua. ¿Ves qué fácil? ¡Sólo se trata de rellenar los huecos!