Cocciones

¿Sabías que una cocción inadecuada puede variar radicalmente las propiedades de un alimento?

Puede hacerlo más calórico, pesado e indigesto; o por el contrario puede hacerlo más pobre e insulso. La cocción ideal es aquella que potencia el sabor de los alimentos y mantiene casi intactas sus propiedades nutricionales, o incluso las potencia ya que hace los alimentos más digeribles.

Técnicas culinarias

Las técnicas culinarias como el vapor o la papillota, potencian el olor y el sabor. La forma y el color, el aroma y la textura, al mismo tiempo que evitan el riesgo de cocción excesiva ya que son procesos que tratan al alimento con mucha suavidad, dejando los alimentos al dente.

Esto significa menos calorías y mejores propiedades nutricionales y sensoriales, y sin la adición de grasas. Hervir, también es una técnica suave pero muchas de las vitaminas y minerales de las verduras pasan al líquido de cocción, por lo que es interesante, cocinarlas poco y aprovechar el agua de la cocción.

Las cocciones como la plancha o el horno, concentran los nutrientes de los alimentos y nos dan el crujiente característico, sin la necesidad de añadir demasiado aceite.

Otras técnicas, que precisan de mucho aceite, como freír, estofar, pochar…aumentan considerablemente las calorías del alimento: una patata frita, tiene el triple de calorías que una hecha al horno.

En algunas preparaciones puedes sustituir el aceite, por ejemplo, por un buen caldo, que  puede ayudar a pochar las verduritas del sofrito. Sustituye la nata, la mantequilla de las recetas por aceite de oliva. A la crema de verduras añádele una porción de quesito desnatado en vez de crema de leche, aliña tus platos con un chorrito de aceite de oliva y evita las salsas grasas como la mayonesa, también puedes optar por vinagretas ligeras como la salsa de yogur, ¡riquísima!

¡Con estos pequeños trucos ya veras que fácil!